Hoy te invito a un viaje culinario que despierta los sentidos y toca el alma. Imagina un lugar donde la historia se entrelaza con la emoción gastronómica, donde cada plato cuenta una historia y cada vino crea una armonía perfecta. Bienvenido al restaurante Santceloni en Madrid, un templo de la alta cocina que resalta por su elegancia y su impresionante reconocimiento, incluyendo dos estrellas Michelin. Prepárate para una experiencia que va más allá de una simple comida; es un encuentro de sabores, aromas y tradición.
Una introducción a Santceloni
Al cruzar la puerta de Santceloni, te recibe un aire de sofisticación y cuidado en cada detalle. Desde el interiorismo hasta la atención al cliente, todo está diseñado para ofrecer una experiencia memorable. El sumiller David Robledo, un verdadero maestro del vino, se encarga de que cada paso en este viaje sea exquisito. Con un currículo que incluye algunos de los restaurantes más emblemáticos de España, como Arzak y Can Fabes, David no solo presenta vinos; crea una conexión emocional con cada elección.
El arte del maridaje
El maridaje no es solo una cuestión técnica, sino un arte que se siente en el paladar. Comenzamos la velada con un Comenge Verdejo 2012, servido a la temperatura ideal. Desde el primer sorbo, una suave brisa de frescura inunda la boca, ideal para un día caluroso. Este vino, que combina perfectamente con los aperitivos, nos invita a descubrir la profundidad de los sabores que vendrán.
Aperitivos que sorprenden
El chef Óscar Velasco, un verdadero talento forjado entre los grandes de la cocina, sorprende desde el primer momento. Nos presenta cuatro aperitivos que son pequeñas joyas culinarias. Desde un delicado huevo de codorniz hasta una tortilla de camarones hecha con harina de guisantes. Este último es particularmente impresionante, con su textura crujiente y un sabor que evoca el mar. Cada bocado es una invitación a seguir explorando, un preludio de lo que está por venir.
- Huevo de codorniz suave y cremoso.
- Tortilla de camarones con harina de guisantes – un crujido y sabor intenso.
- Un aceite seleccionado que acompaña cada plato con elegancia.
Un viaje a través del mar y la tierra
El servicio en Santceloni es un espectáculo en sí mismo: todos los miembros del equipo se mueven con precisión y armonía, como si estuvieran en una danza. Uno de los platos que destaca es la Caballa Marinada, Papas Arrugadas, Limón y Cilantro. Este plato es un homenaje a la frescura de los productos canarios, donde la caballa, dulce y jugosa, se complementa perfectamente con la acidez del limón y el frescor del cilantro. Cierra los ojos, y podrás imaginarte en un pequeño pesquero navegando por aguas canarias.
El octópodo versátil en la alta cocina
La versatilidad del pulpo en la cocina ha ido en aumento, y Óscar Velasco lo eleva a un nuevo nivel con su Pulpo con Coliflor. Este plato combina dos texturas diferentes que se encuentran en un sucs excepcional, creando una experiencia que sorprende en cada bocado. El pulpo, tierno y bien sazonado, se convierte en el protagonista de este juego de sabores.
Maridaje sublime y platos innovadores
A medida que avanzamos en nuestra experiencia, David Robledo nos sorprende nuevamente con un Comenge 2008, perfecto para acompañar la deliciosa Ostra Marinada en Manzanilla. Este plato, acompañado de un gazpacho verde y yogurt ahumado, es un ejemplo brillante de cómo el chef juega con los sabores, creando una sinfonía en el paladar.
Un continuo diálogo entre mar y tierra
La siguiente propuesta, Judías Verdes con Navajas y Caviar, es un deleite para los sentidos. La combinación de la crujiente judía verde con la suavidad de las navajas y el toque salado del caviar es una explosión de texturas y sabores. Cada bocado se siente como un pequeño festín que invita a seguir explorando la carta del vino.
- Judías verdes crujientes que dan un toque fresco.
- Navajas que aportan un sabor del mar.
- Caviar que eleva la experiencia a un nivel superior.
Tradición segoviana y platos estelares
Como buen segoviano, Óscar Velasco no defrauda en su carta de carnes. La Espalda de Cabrito, presentada por Abel Valverde, es un homenaje a su tierra natal. Este plato refleja la técnica y el respeto a la materia prima, con una carne tierna y jugosa que se deshace en la boca. La sutileza de la almendra tierna acompaña perfectamente al cabrito, creando un equilibrio que es realmente memorable.
Una mesa de quesos digna de un rey
Uno de los momentos más esperados en Santceloni es la presentación de la impresionante mesa de quesos, considerada una de las mejores de España. Abel Valverde nos guía a través de una variedad de quesos artesanales, cada uno con su propia historia y sabor. La selección incluye desde quesos suaves hasta otros con un carácter fuerte, todos elaborados con pasión y dedicación.
- Montgomery Cheddar, un verdadero tesoro del queso británico.
- Quesos artesanales de toda España, cada uno con su personalidad única.
- Una experiencia visual y gustativa sin igual.
El dulce final
Para cerrar esta experiencia, el chef nos sorprende con un Cremoso de Chocolate Blanco, acompañado de frutas exóticas que aportan un contraste fresco. Este postre es el broche de oro que da el cierre perfecto a una comida marcada por la sutileza y el equilibrio.
Un maridaje para recordar
No podemos olvidar el último toque dulce, unos Petits Fours para acompañar el café y nuestro último sorbo de Don Miguel Comenge 2009. Esta experiencia es más que una simple comida; es un viaje a través de la historia culinaria de España, una celebración de la vida y de la gastronomía.
El equipo de Santceloni ha creado una atmósfera en la que cada visitante se siente especial. Desde el sumiller hasta el chef, todos aportan a esta experiencia única y memorable. La cocina de Óscar Velasco y la atención al detalle de David Robledo hacen de este lugar un destino imperdible para cualquier amante de la gastronomía.
En el final de esta maravillosa experiencia, el grupo se reúne para una última foto, capturando un momento que quedará en la memoria. Cada uno de los presentes, desde el director de bodegas hasta el chef, comparte una sonrisa, sabiendo que han sido parte de algo realmente especial.








