¿Alguna vez has deseado realizar un viaje gastronómico que no solo despierte tus sentidos, sino que también te transporte a un rincón exótico del mundo? Imagina que ese lugar es el antiguo Hong Kong, lleno de sabores intensos y aromas cautivadores. En esta ocasión, el evento de presentación del nuevo Comenge Verdejo Rueda 2014 se convierte en el billete a este viaje culinario, gracias a la exquisita experiencia ofrecida por el Restaurante Tse Yang de Madrid.
Kowloon por dentro: un viaje a lo desconocido
El Restaurante Tse Yang se erige no solo como un lugar de alta gastronomía, sino como un enclave que captura la esencia de la cultura china. Con un interior que combina tecidos naturales, tapices artesanales y porcelanas delicadas, este restaurante se convierte en un auténtico templo de la cocina oriental. Aquí, cada detalle está pensado para hacerte sentir como si realmente estuvieras en el corazón de Hong Kong.
El reservado donde se llevó a cabo la presentación fue nuestro medio de transporte para emprender este especial viaje. En un entorno que evoca la elegancia y sofisticación, los asistentes se prepararon para experimentar una fusión de sabores que prometía ser inolvidable.
Un menú diseñado para la armonía
Para esta ocasión única, el chef Kam Hoi Chiu diseñó un menú que no solo se centraba en la cocina cantonesa y mongola, sino que también buscaba la perfecta armonía con el Comenge Verdejo Rueda 2014. Este vino destaca por sus notas cítricas, de fruta blanca, hinojo, hierba fresca y sensaciones minerales, creando un maridaje ideal con los platos preparados.
Los invitados disfrutaron de la primera copa de este nuevo blanco, acompañada de una selección de aperitivos chinos que despertaron el paladar y prepararon el terreno para lo que estaba por venir. Entre los presentes se encontraban sumilleres de renombre como Alex Rodríguez Sánchez-Pardo y Adán Gómez, junto con destacados empresarios del sector de la hostelería.
Un brindis por los logros culinarios
Antes de que comenzara la experiencia gastronómica, Esteban Capdevila hizo entrega de una chaquetilla de la Selección Española de Cocina Profesional a Jaime y Álvaro Comenge, así como a Rafael Cuerda. Esta chaquetilla, utilizada por el capitán Carlos Durán en la Culinary World Cup 2014, simboliza la dedicación y esfuerzo que llevó a la selección a ganar una medalla de bronce, un hito histórico.
La travesía gastronómica comienza
La experiencia comenzó con una Sopa cantonesa con ginseng, un plato que no solo es un deleite, sino un abrazo cálido para el cuerpo, elaborado con ingredientes selectos como pollo, ginseng y bayas goji. Este primer plato marcó el tono de lo que iba a ser una velada excepcional.
Los siguientes platos, como las Navajas al vapor con judías negras y las Almejas con jengibre y cebolleta, fueron auténticos ejemplos de cómo los sabores pueden complementarse para crear una experiencia sensorial única. Esta secuencia de platos estaba diseñada meticulosamente para que cada bocado resonara con las notas del vino.
Un viaje por los sabores del mar
Uno de los momentos más destacados fue la presentación de las Vieiras con fideos transparentes, donde el chef logró capturar la esencia del dulce y salado en cada bocado. Este plato, en particular, dejó una huella indeleble en los comensales, quienes estaban entusiasmados por la creatividad y destreza del chef. El periodista Alberto Granados, incluso, no perdió detalle de cada plato para compartir su experiencia en su blog Planeta en Conserva.
Un cierre glorioso con el mar y la tierra
El banquete continuó con Langostinos con soja fina y los famosos Dim Sum de Pato y Foie, un plato que destaca en el menú habitual del Tse Yang. Estos sabores, junto con el vino, ofrecieron una experiencia de maridaje que llevó a los comensales a una auténtica travesía por la gastronomía asiática.
La cata: descubriendo el alma de los vinos
Con el paladar preparado, Rafael Cuerda tomó el micrófono para guiarnos a través de una cata de vinos, comenzando con el Comenge 2010, un tinto elaborado con 100% Tempranillo de laderas que alcanzan hasta 890 metros de altitud. Su crianza de 14 meses en roble francés y americano añade una profundidad que complementa perfectamente los sabores de la cocina de Tse Yang.
El chef propuso como acompañamiento el Solomillo de venado a la Mongol, un plato que aportó un toque robusto y ahumado, que resonó maravillosamente con el vino. La experiencia fue aún más significativa al degustar el Comenge 2002, un tinto que, desafortunadamente, ya no está disponible, pero que dejó una impronta memorable en el paladar de los asistentes.
Un final digno de recordar
Para culminar la velada, Tse Yang ofreció una selección de postres que fueron un verdadero deleite. Entre ellos, se encontraban los favoritos del restaurante, que cerraron esta experiencia culinaria de manera espectacular. La combinación de sabores dulces y la creatividad del chef hicieron que cada bocado fuera un pequeño festín.
Finalmente, este evento no solo destacó la calidad de la cocina de Tse Yang, sino que también celebró la versatilidad del nuevo Comenge Verdejo Rueda 2014, un vino que, sin duda, se ganará un lugar especial en las mesas de aquellos que buscan la armonía perfecta entre gastronomía y enología.








