Si alguna vez has paseado por los jardines de La Granja de San Ildefonso en Segovia, sabrás que es un lugar que deja huella. La belleza de sus paisajes y la atmósfera mágica que se respira te envuelven por completo. Imagínate además disfrutar de una experiencia gastronómica única, donde cada bocado se marida a la perfección con los mejores vinos. Eso es precisamente lo que vivimos recientemente en el Parador de La Granja, un destino que no solo enamora por su entorno, sino también por su oferta culinaria excepcional.
Un lugar excepcional para los amantes del vino y la gastronomía
El Parador de La Granja no es solo un refugio para los viajeros, es un verdadero templo de la gastronomía donde la pasión por el vino se fusiona con la cocina de alta calidad. En nuestra última visita, fuimos recibidos por Henar Puente, la única sumiller de Paradores en España, quien nos guió a través de una cata maridaje que prometía ser una experiencia inolvidable.
La atmósfera del parador es única. Desde el momento en que entras, te envuelven las esculturas que decoran el vestíbulo, que parecen observarte con su mirada contemplativa. Henar y su equipo no solo se encargan de ofrecer una selección de vinos excepcionales, sino que también crean un ambiente acogedor que invita a la conversación y al disfrute.
Los asistentes a esta cena eran un grupo de aficionados al vino, provenientes de diferentes rincones de España, lo que añadió un toque especial a la velada. Entre risas y anécdotas, compartimos un aperitivo que nos permitió romper el hielo y conectar con otros entusiastas del buen comer y el buen beber.
Un viaje por los sabores de Bodegas Comenge
La cena estuvo acompañada por la presencia de Alberto Zerbini, director del Parador, junto a Jaime Comenge y Rafael Cuerda, representantes de Bodegas Comenge. Rafael tomó la palabra para explicarnos la filosofía detrás de sus vinos, así como las características de los viñedos que los hacen únicos.
Para abrir la velada, comenzamos con el Comenge Verdejo 2013, un vino fresco y vibrante que se presentó junto a un par de entrantes que se complementaban a la perfección:
- Carpaccio de Trucha con aliño de Tomate Kumato y Balsámico.
- Foie en media cocción con Gominola de PX y Manzana.
Ambos platos fueron elaborados por el talentoso chef Adrián Salas, quien tiene un don para equilibrar sabores y texturas. La frescura del vino realzó cada bocado, haciendo del primer maridaje un verdadero deleite.
El arte del maridaje en cada plato
A medida que avanzaba la cena, el siguiente vino que se sirvió fue el Biberius Comenge 2012. Este vino tinto, con su carácter robusto, se presentó como un desafío para los platos a los que acompañaría, especialmente las Alcachofas, Habas y Guisantes en Salsa Verde. Pero gracias al esmerado trabajo del chef y la sumiller, se logró un maridaje perfecto, donde el Biberius realzó los sabores de la alcachofa en lugar de opacarlos.
La velada continuó con un plato que, a simple vista, podría parecer sencillo pero que requiere un maridaje cuidadoso: Gambón, chip de Espinacas y Maíz. La combinación de sabores y la calidad del producto volvieron a demostrar el talento del chef.
Platos principales que conquistan el paladar
La cena avanzaba y llegó el momento de los platos principales. Para el primer plato, Henar había seleccionado el Comenge Reserva 2008, que acompañó un delicioso Mero Asado con Espárragos Blancos y Avellanas Tostadas. La armonía entre el vino y el plato fue simplemente sublime, con notas tostadas que se entrelazaban en una danza de sabores.
Pero la sorpresa no terminó ahí. El siguiente vino, el Don Miguel Comenge 2009, llegó para acompañar un Solomillo de Novillo concentrado en su jugo, un plato que prometía dejar huella. La jugosidad de la carne se elevó con el vino, creando una experiencia de sabor que recordaremos por mucho tiempo.
Un postre que cierra la velada con broche de oro
Finalmente, llegó el momento del postre. Para cerrar con un toque dulce, Henar eligió un vino de añada 2005, que se serviría junto a una Ensalada de doce Frutas, un festín visual y gustativo que incorporaba:
- Fisalis
- Frambuesa
- Fresón
- Kiwi
- Mandarina
- Manzana
- Melón
- Naranja
- Piña
- Pomelo
- Sandía
- Uvas
Este postre no solo fue un deleite para el paladar, sino también un homenaje a la frescura de la fruta y a la creatividad culinaria que se respira en el Parador de La Granja.
Una experiencia que vale la pena repetir
Al final de la velada, no pudimos evitar sentir un profundo agradecimiento hacia Henar por su dedicación y al chef Adrián Salas por su maestría. La experiencia fue tan memorable que ya estamos planeando nuestra próxima visita. Y como es habitual, compartiremos nuestra aventura con todos aquellos que deseen vivir esta maravillosa experiencia del maridaje.
Al despedirnos, las esculturas que nos dieron la bienvenida parecían decirnos «hasta pronto», y no pudimos evitar pensar en lo bien que se verían disfrutando de una copa de Comenge mientras comparten historias entre ellos. Quizás en nuestra próxima visita, ¡les dejaremos una botella!






